Psicólogos Empresariales trabaja en la implantación de Programas de
Identificación de Potencial y Desarrollo de
Personas en las compañías, como palanca para generar valor a través del crecimiento en el entorno profesional.
Hasta hace no demasiado tiempo las cuestiones relativas a los aspectos del desarrollo de las personas en las Organizaciones se limitaban a la toma de decisiones, en ocasiones arbitraria, sobre los méritos contraídos por cada individuo durante el tiempo en que trabajaba en la compañía; además la valoración se llevaba a cabo sólo por el superior inmediato, lo que le confería una carga mayor de subjetividad al no disponer de técnicas objetivas de apoyo. Era la respuesta adaptada a los enfoques mecanicistas del trabajo.
En los tiempos que ahora nos toca vivir, profesionalmente hablando, afortunadamente las tendencias y estilos están cambiando hacia modelos en los que prevalece la concepción de la persona como un elemento clave en la generación de valor para la empresa, y las palancas de la gestión se manejan con el objetivo de garantizar que el crecimiento organizativo se produzca a través del desarrollo personal y profesional de los individuos clave, los denominados "Talentos" Las multinacionales presumen de sus logros en este punto, y son cada vez más las pequeñas y medianas empresas que empiezan a contemplar la aplicación de este tipo de programas.
Frente a modelos de gestión en los que el control, el orden y la obediencia fiel son los instrumentos para medir al “objeto persona”, la aplicación de conceptos como el Coaching y el Empowerment facilita que se diseñen acciones que provocan que la gente contribuya de forma plena, productiva y alineada con los valores corporativos.
El secreto está en “hacer que las personas sean”; ¿de qué forma podemos generar compromiso con un proyecto si sólo nos limitamos a marcar los objetivos y a verificar periódicamente su cumplimiento, quedándonos en el análisis causa-efecto? Aunque parezca una cuestión rayana en la utopía, cuanto mayor sea nuestra capacidad y más tiempo empleemos en escuchar a nuestros colaboradores, mayor y más válida será la información que nos permita dirigir nuestras decisiones hacia la potenciación de sus habilidades y el refuerzo de la firme creencia en que se puede conseguir el mejor desempeño posible.
Cuando gestionamos equipos, cada integrante del mismo se encuentra en una etapa de su desarrollo profesional. Si tomamos como ejemplo a los jugadores de la selección de baloncesto, veremos que el bloque exitoso que ahora forman ha pasado por diferentes fases hasta la plena integración; una primera en la que la se trabajan las competencias de cada magnífica individualidad, una segunda en la que se fusionan en un grupo que comienza a tener identidad propia, y finalmente aquella que consigue que el grupo funcione como un todo en el que cada uno tiene claro su rol y sólida confianza en su misión a través de la figura de un líder transformador.
De nada sirve detectar talento en una organización si después no establecemos vínculos de acción-comunicación que supongan la afirmación de valores, la orientación a resultados, el respeto por la disciplina en el cumplimiento de cada acción así como el entrenamiento continuo con técnicas que garanticen el desarrollo.
Como Expertos en Personas proponemos que a la hora de dirigir equipos trabajemos para que el centro sea cada individuo, les animemos a que asuman el riesgo a equivocarse en sus decisiones, que se motiven por sí mismos y que aprendan a gestionar el presente desde el futuro.
De esta forma facilitaremos la liberación de Potencial, la gestión eficaz de procesos de Cambio y la gestión Emocional y de Relación.
José Manuel Chamorro Laborda
Director Desarrollo de Negocio Psicólogos Empresariales y Asociados, S.A.
Madrid – Barcelona – Valencia – Argentina – Chile
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